termina el año

Posted on 19:56


Termina el año y yo he perdido la esperanza varias veces en los doce meses. Empieza un año y termina este y otro siguiente también terminará. Todos como libros que pasan entre lo que miramos con un principio y un final. Como lectores de nuestra existencia vemos nuestro vértigo cruzar abismos y una azul velocidad reptar por el asfalto. Aferrados al simulacro pactado de la fiesta nocturna nos preguntamos porqué los suicidas se han ido antes. Dejamos ceniceros llenos, platos vacíos y copas agotadas y vemos los años correr como una tortuga que va lenta pero segura en su peregrinaje. 365 días con sus noches pasan por nuestros ojos, el tedio no se ha ido todavía ni tampoco la paloma exhausta, por ello brindamos y en ese brindis la agonía de los relojes segundo a segundo nos late adentro, nosotros buscamos en el exterior, sabemos que hay algo fuera, allá a lo lejos se escucha una música en altavoces y luces alumbran de cara al cielo, vámonos allí, allí buscamos al duende del parque, mientras los años sudan el óxido de las carnes que mortifican.

ramillete de negrura

Posted on 10:23


Mucha gente puede ver en el hecho de que salga poco como una pérdida de tiempo, pero yo no lo veo así, en mi casa lo tengo casi todo, pobres de aquellos que buscan en la calle lo que no tienen en casa.
La rareza de mi soledad la hallaréis en que lo que muchos ven en mí no lo soy y en lo que realmente soy no puede verme.
He tenido más éxito en Facebook y en Twitter y en la vida diciendo una medio verdad que diciendo la gran verdad.
La locura está más cerca de los sensatos que de los insensatos, pero una cosa es segura, nadie está a salvo.
En la hojarasca seca de este otoño frío existe aquel rincón todavía desconocido, le mean los perros, el viento lo encarcela, es como cuando te preguntan de niño que si a Mamá o a Papá, ¿a quién quieres más Cecilio Olivero Muñoz, tú que por fin hallaste el rastro por el que la dignidad de los hombres está en manos de déspotas aberrantes? Mis padres me enseñaron la ley suprema de callarme cuando lo fuere preciso, miraos déspotas de este mundo cruel, ningún libro ni ningún padre os enseñará a callaros la boca, sí, cuando lo sea preciso, cuando lo fuere oportuno, vosotros, ciegos e insaciables déspotas, os entrego mi corazón pero mi casa es mi casa. Os entrego este poema, no está registrado, coméroslo, si todavía os queda un hilo de escrúpulo.