un pájaro por corazón (3)

Posted on 5:33


El día que me suicide me arrepentiré un segundo después de haberme suicidado, masticaré la sombra de mi ser por los pasillos palpando la horizontal cuesta de mi juventud sin opio ni abrigo, el día que yo me suicide seguirán con la revancha estúpida los buenos ciudadanos del Real Madrid y los buenos ciudadanos del fútbol club Barcelona, mutilarán la cumbre que les da emoción entre dos paralelas que pelean por un triunfo casi lejano, el día que me suicide los congresistas americanos seguirán con su lucha entre conservadores republicanos y demócratas liberales y yo no seré nada, yo seré una nada esculpida porque a mí se abrazará la derrota con un canto frío que me desmantelará las 24 horas en una esquinita apartado de todo, seguirán yendo a frecuentar las amapolas al trigo escupiendo sus semillas en la esperanza de un pan negro, el día que yo me suicide me habré quitado la vida, pero la vida seguirá el vértigo en la arteria del tráfico y del neón marchito, la ciudad será un infarto de sangre bombeada y todo seguirá su camino, su carretera camino de casa, para llegar al dulce hogar que huele a piel de melocotón y calma oscura en los rincones donde aúlla la noche con docenas de lobos, y la mortaja de los días peores se esfumará de olvido y otra vez abriré mis ojos, y otra vez daré un primer paso, y todo será migaja de tedio y tristeza, a menos que comprobemos que el sol se pone en pie a diario y como un asco del que no quiero tener memoria me esparciré en la bocanada de desierto y naufragio que los hombres contemplan a dos pasos, el día que yo me suicide mi hermano dejará de ser mi guardián ausente, y mi hermana se acordará entonces de que tuvo un hermano injertado en su recuerdo, el día que yo me suicide golpeará mi padre su destino de llaga eterna y se olvidará de mí de la manera más trágica, mi madre perderá la cabeza y preguntará a quien me conoció si me han visto en la pezuña de la adolescencia, preguntará y preguntará fuera de ella, preguntará a los infiernos de los parques y todos los domingos hará -si puede- mi comida preferida. El día que me suicide vivirá la dicha en los corazones que desconocen la manera que tienen la verdad y la mentira de ir las dos de la mano hasta que las diseccione el párpado abierto hacia el abismo. No, no se preocupen que no voy a suicidarme, todos en algún momento de sus vidas son unos suicidas y tal vez se suicidarían si no perdieran la vida con ello, sólo aquellos a los que ya no les queda ninguna esperanza son los que se atreven a hacerlo, pero se arrepienten cuando se disuelven de nada entre la nada, se arrepienten de suicidarse por que no tienen lo físico de las caricias, ni lo sólido de un abrazo o un beso, no lo hacen por que hay un lugar para las risas abiertas con amigos y con cerveza, con noche de verano y luz de luna, con canciones salidas desde los corazones que aman, se arrepienten de no haber hecho el esfuerzo de intentar vivir, y acariciar a tu madre y a tu padre, y besarles miles de veces en la frente, por que lo físico tiene remedio, por que lo metafísico es cuestión de intentarlo, por que el final está asignado para nosotros y vendrá sin esperarlo y sin quererlo, el final es una piel que nos abandona llevándose nuestro latido, nuestro suspiro, nuestro gemido en la aurora precisa. Por eso la vida con sus días malos y buenos es vida que nos gusta protagonizarla.

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